
La Casita de Bad Bunny está siendo la gran protagonista de la gira del puertorriqueño. No solo por los famosos que acuden al segundo escenario del concierto, si no por el público que consigue acceder y compartir espacio con el cantante, en su mayoría chicas. Una selección que realiza un grupo de ojeadores, que las recluta durante el espectáculo y que ha generado polémica porque la mayoría son mujeres muy jóvenes que no solo comparten outfit, sino que además cumplen con un canon físico normativo.

