

Lo que debían ser unas vacaciones inolvidables se transformaron en pesadilla para Borja, un joven alicantino de 31 años. Mientras celebraba su luna de miel en el archipiélago de las Maldivas, sufrió una embestida brutal por parte de uno o varios tiburones que le ha dejado en estado crítico y con una secuela física permanente.
Crónica del suceso y estado de salud
El incidente tuvo lugar el pasado sábado en las inmediaciones de la isla de Kooddoo. Borja participaba en una excursión programada para nadar con tiburones hilanderos cuando fue atacado. La violencia del encuentro le provocó la pérdida inmediata de una pierna y una hemorragia severa que puso en riesgo su vida.
Tras una evacuación de emergencia en helicóptero, el paciente fue trasladado desde el atolón de Gaafu Alif hasta el Hospital ADK en Malé. Actualmente, permanece bajo pronóstico reservado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Los cirujanos calificaron las lesiones como “catastróficas”. La combinación de la rotura de vasos sanguíneos principales y una isquemia prolongada hizo imposible salvar la extremidad. El joven se mantiene con soporte vital tras haber recibido transfusiones masivas de sangre.
¿Por qué atacaron los tiburones?
Aunque los tiburones hilanderos no suelen mostrar tal agresividad, expertos locales consultados por medios especializados como Scubaverse barajan varias hipótesis sobre este comportamiento inusual:
- Falta de alimento: Una planta procesadora de pescado cercana había dejado de verter restos orgánicos al mar durante la última semana.
- Hambre acumulada: Al ser Borja parte del primer grupo en sumergirse tras este periodo de escasez, se cree que los animales estaban en un estado de alta excitabilidad.
- Error de identidad o especie: Debido a la profundidad de las heridas, no se descarta que el atacante fuera en realidad un tiburón toro o que se produjera un “frenesí de alimentación” colectivo.
Consecuencias legales y medidas de seguridad
La familia del joven ya ha tomado cartas en el asunto y ha confirmado que interpondrá una denuncia por imprudencia contra la operadora turística responsable de la inmersión.
Por su parte, el Gobierno de Maldivas ha abierto una investigación oficial para esclarecer si se cumplieron las medidas de protección y si es necesario endurecer la normativa que regula estas actividades de riesgo para evitar que se repita una tragedia similar.

